Sterling Johan Vázquez, condenado a 40 años: episodio Conducta Delictiva
El reciente video publicado en el canal Conducta Delictiva ha vuelto a colocar en el centro del debate el caso de Sterling Johan Vázquez, condenado a 40 años de prisión por el feminicidio de su expareja, Jessica.
A partir de su testimonio, el crimen, ocurrido el 3 de febrero de 2023, adquiere nuevos matices que evidencian la gravedad de la violencia en relaciones marcadas por el control y los celos.
En la entrevista, realizada desde la cárcel La Picota en Bogotá, el condenado ofrece un relato detallado de los hechos, así como de la dinámica que definió su relación durante casi una década.
Sus palabras no solo reconstruyen el crimen, sino que también revelan una mentalidad posesiva que terminó por desencadenar la tragedia.
Asimismo, el contenido audiovisual ha generado una ola de reacciones en redes sociales, donde miles de usuarios han expresado indignación y dolor por el caso. La crudeza del relato, sumada a la frialdad con la que el propio Vázquez describe algunos momentos, ha despertado un renovado interés mediático.
En este contexto, la entrevista se convierte en un documento que no solo narra un crimen, sino que también expone las señales de alerta que, de haber sido atendidas a tiempo, pudieron haber evitado un desenlace fatal.
Relación tóxica y celos extremos: el origen del feminicidio de Jessica
De acuerdo con el testimonio de Vázquez, la relación con Jessica estuvo marcada desde sus inicios por desequilibrios emocionales y una constante tensión. Se conocieron cuando ella era menor de edad, y con el paso del tiempo construyeron una convivencia que, lejos de consolidarse, se deterioró progresivamente.
Durante nueve años, la pareja atravesó episodios de celos mutuos, discusiones constantes y situaciones de violencia que fueron escalando. Lo que comenzó con agresiones verbales terminó convirtiéndose en ataques físicos, evidenciando un patrón que, según expertos, suele repetirse en relaciones abusivas.
El propio condenado reconoce que desarrolló una mentalidad de posesión, llegando a creer que su pareja le pertenecía. Esta percepción, profundamente arraigada, le impedía aceptar la posibilidad de que Jessica reconstruyera su vida con otra persona.
En consecuencia, la ruptura definitiva no significó el fin del conflicto. Por el contrario, intensificó la obsesión de Vázquez, quien comenzó a vigilar a su expareja, alimentando una espiral de control que derivó en el crimen.
Premeditación y uso de tecnología: claves del crimen en Bogotá
Uno de los aspectos más alarmantes del caso es el nivel de premeditación que precedió al feminicidio. Según su relato, Vázquez duplicó la cuenta de WhatsApp de Jessica en un celular que él mismo le había proporcionado, lo que le permitió acceder a sus conversaciones privadas.
Este acto de vigilancia no solo vulneró la intimidad de la víctima, sino que también fue determinante para el desenlace. Al confirmar que Jessica tenía una nueva relación, el agresor decidió confrontarla, aunque inicialmente aseguró que su intención era únicamente “asustarla”.
Sin embargo, los hechos demostraron lo contrario. Días antes del crimen, Vázquez ya había adquirido un arma y grabado un video de despedida, lo que evidencia una planificación previa que contradice su versión inicial.
El ataque ocurrió en plena vía pública, cerca de una estación de TransMilenio, y frente a varios testigos. A pesar de que la víctima intentó refugiarse en un local comercial, nadie intervino directamente, un elemento que también ha generado cuestionamientos sobre la reacción social ante este tipo de situaciones.

Confesión, consecuencias y el impacto en su hijo
Tras cometer el feminicidio, Vázquez se refugió en el baño de una gasolinera cercana. Desde allí realizó una llamada a su madre en la que confesó el crimen con una frase que ha estremecido a la opinión pública: “Mamá acabé a Jessica”.
En esa misma llamada, pidió que recogieran a su hijo, quien quedó en medio de la tragedia. El menor, que estaba a pocos días de celebrar su cumpleaños, tuvo que enfrentar la pérdida de su madre y la detención de su padre en circunstancias profundamente dolorosas.
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Actualmente, el niño se encuentra bajo el cuidado de familiares, y según el propio testimonio del condenado, ya conoce lo ocurrido. Incluso, habría expresado palabras de perdón hacia su padre, lo que añade una dimensión aún más compleja al impacto emocional del caso.
Por su parte, Vázquez asegura que padece depresión y ansiedad en prisión, y afirma haber aceptado la pena máxima sin buscar reducciones. En su relato, reconoce el daño causado y envía un mensaje de advertencia sobre los riesgos de normalizar conductas de control en las relaciones.
¿Quién es Sterling Johan Vázquez?
La historia personal de Vázquez, según su propio testimonio, estuvo influenciada por un entorno familiar complejo. Durante su infancia, presenció episodios de maltrato entre sus padres, una experiencia que, aunque intentó no replicar, terminó marcando su comportamiento en la adultez.
En el ámbito laboral, se dedicó a la cocina, oficio que desempeñó durante varios años de manera independiente. Asimismo, tuvo etapas de su vida en diferentes regiones, incluyendo el Chocó, donde practicó deporte y fútbol.
No obstante, también reconoce que el consumo de alcohol fue un factor que influyó negativamente en su conducta, especialmente durante los momentos de conflicto en su relación. Este elemento, sumado a los celos y la inseguridad, contribuyó al deterioro progresivo de su vida personal.





