¿Cuál será el primer país del mundo en recibir el 2026? ¿y el último?
Mientras unos hagan el brindis y disfruten de fuegos artificiales, otros seguirán contando las horas para despedirse del 2025.
Cada 31 de diciembre, mientras el mundo se prepara para despedir el año, surge una pregunta curiosa: ¿qué país celebra primero el Año Nuevo y cuál es el último en hacerlo? La respuesta está directamente relacionada con la línea internacional de cambio de fecha, una frontera invisible que marca el inicio de un nuevo día en el planeta.
¿En cuántas zonas horarias está dividido el planeta?
La Tierra está dividida en 24 zonas horarias, pero estas no siguen líneas rectas. Por razones políticas, geográficas y sociales, se curvan y se adaptan a las fronteras de los países.
La línea internacional de cambio de fecha, que avanza de este a oeste por el océano Pacífico, es el mejor ejemplo de ello.
Muy cerca de esta línea se encuentra Kiribati, una remota nación insular del Pacífico con unos 120 mil habitantes.
Aunque poco conocida, Kiribati tiene un privilegio único: es el primer país habitado del mundo en recibir el Año Nuevo. Sus habitantes, incluso en aldeas con nombres tan llamativos como Banana, London, Paris y Poland, son los primeros en celebrar.
Esto no siempre fue así. Antes, la línea internacional de cambio de fecha atravesaba el país, lo que provocaba que algunas islas vivieran un día distinto al de la capital. Para evitarlo, el gobierno decidió mover la línea varios miles de kilómetros hacia el este, logrando que todo el territorio compartiera el mismo calendario y, de paso, convirtiéndose en el primer lugar del planeta en recibir cada nuevo año.
Después de Kiribati, el Año Nuevo llega a Nueva Zelanda, Australia y gran parte de Asia, y continúa su recorrido hacia el oeste por Europa y África. Horas más tarde, la celebración alcanza finalmente a América.

El último lugar habitado del mundo en recibir el Año Nuevo es Samoa Americana, un territorio de Estados Unidos.
Lo curioso es que, a solo 70 kilómetros de distancia, al otro lado de la línea de cambio de fecha, se encuentra el país de Samoa, con una diferencia horaria de hasta 25 horas.
Esta cercanía ha permitido que algunas personas celebren el Año Nuevo dos veces: primero en Samoa y luego, tras un corto viaje, en Samoa Americana.
Y aún hay un punto más extremo. Las islas Baker y Howland, también territorios estadounidenses, reciben el Año Nuevo incluso una hora más tarde que Samoa Americana. Sin embargo, al estar deshabitadas, los únicos “testigos” del cambio de año allí son las aves marinas.






