‘Escuché el llanto de un niño’: relato del misterio nocturno en UNAH
Una estudiante compartió su experiencia nocturna en el edificio de Medicina, donde escuchó el llanto de un niño cuando el campus estaba vacío.
Los pasillos vacíos, las luces que se encienden solas y las voces sin origen vuelven a colocarse en el centro de conversación entre estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Durante años, jóvenes han contado experiencias extrañas cuando cae la noche en el campus, especialmente en edificios donde el silencio domina cada rincón.
Entre los relatos más frecuentes, estudiantes aseguran escuchar pasos cuando no hay nadie, ver sombras humanas en las gradas y oír voces que llaman por su nombre mientras caminan solos.
Otros mencionan llantos lejanos, figuras sentadas en aulas vacías y una sensación constante de ser observados en zonas oscuras del campus.
Una de estas historias tomó fuerza tras el testimonio de una hondureña que decidió compartir su experiencia ocurrida en 2019, en el edificio donde estudian los alumnos de Medicina.
La joven relató que esa noche se quedó estudiando hasta tarde y, al revisar la hora, notó que ya eran casi las 10:00 de la noche y el último bus había salido.
Al bajar sola por las gradas, todo transcurría con normalidad hasta que llegó al segundo piso. En ese momento, escuchó el llanto claro de un niño pequeño. El miedo la paralizó y sintió un frío intenso recorrerle el cuerpo
En medio del pánico, recordó una frase que repitió en silencio: “Dios tiene el poder”, lo que le permitió recuperar el control y reaccionar.

La estudiante salió corriendo sin mirar atrás. Los pasillos permanecían completamente vacíos y no vio ningún guardia durante su recorrido. El llanto, según su testimonio, provenía de la zona conocida como “las piedras grandes”, un espacio que muchos evitan durante la noche por su fama entre los universitarios.
No encuentra la explicación
Hasta hoy, la joven no encuentra una explicación para lo que escuchó. Su historia se suma a otros relatos que circulan sobre el edificio 5, donde varios estudiantes afirman ver a una niña en las gradas y escuchar voces dentro de aulas cerradas cuando ya no hay actividad académica.
Algunos consideran estas experiencias simples rumores alimentados por el cansancio y el miedo. Otros creen que, cuando la UNAH queda en silencio, no todo se marcha con el último estudiante.






