75 años tras las rejas por secuestrar a migrantes hondureños en Tabasco
Una mujer fue condenada a 75 años de prisión por participar en el secuestro agravado de tres migrantes hondureños retenidos en una casa de seguridad en Tabasco, México.

Un viaje que comenzó con la esperanza de llegar a Estados Unidos terminó marcado por hombres armados, una casa de seguridad y días de cautiverio en Tabasco, México.
La Fiscalía General de la República mexicana (FGR) informó que una mujer identificada como Juana “N” fue sentenciada a 75 años de prisión por su participación en el secuestro agravado de los menores hondureños ocurrido en julio de 2016.
La condena se obtuvo 10 años desepués por la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos (FEMDH), luego de que el Ministerio Público Federal acreditara ante un tribunal la responsabilidad de la acusada en el delito.
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Hondureños interceptados en plena ruta migrante
De acuerdo con las investigaciones, las víctimas —dos jóvenes y un adolescente hondureños— atravesaron territorio mexicano con destino a Estados Unidos.
El viaje lo coordinó la madre de los hondureños con la intención de alcanzar el llamado “sueño americano”.
Sin embargo, al llegar a Villahermosa, Tabasco, fueron interceptados por hombres armados que se movilizaban en una camioneta.
Bajo amenazas, los migrantes fueron privados de libertad y trasladados a una vivienda utilizada como casa de seguridad.
Las autoridades establecieron que los adolescentes permanecieron retenidos mientras sus captores mantenían el control total sobre ellos.
La sentencia contra la implicada
Durante el proceso judicial, la Fiscalía logró demostrar la participación directa de Juana “N” en el secuestro agravado.
Fue así como un Tribunal del Centro de Justicia Penal Federal con sede en Villahermosa emitió la sentencia de 75 años de cárcel.
Además de la pena de prisión, la mujer deberá pagar una multa de 438 mil 240 pesos (unos 671 mil lempiras) y enfrentará la suspensión de sus derechos civiles y políticos.
La FGR destacó que la resolución representa un avance en las acciones para castigar delitos cometidos contra personas migrantes, especialmente niñas, niños y adolescentes expuestos a redes criminales durante su tránsito por México.
Migrar entre el miedo y el crimen
El caso refleja una realidad que persigue a miles de hondureños que cada año abandonan el país huyendo de la pobreza, la violencia o la falta de oportunidades.
Pero al final, terminan atrapados en rutas controladas por grupos criminales dedicados al secuestro, la extorsión y la trata de personas.
Para muchos migrantes, cruzar México es una travesía marcada por desapariciones, amenazas y casas de seguridad clandestinas donde las víctimas quedan a merced de organizaciones criminales que lucran con el miedo y la desesperación humana.





