El estudio titulado “La verdad sobre los amantes de los perros” analizó el comportamiento de 1,900 dueños de perros y 100 veterinarios.
Los resultados fueron contundentes: el 94 % considera a su perro un miembro más de la familia y el 78 % los incluye en eventos familiares, como si fueran uno más.
Además, muchos admitieron tomar más fotos de sus perros que de su pareja, e incluso organizar sus rutinas diarias alrededor del bienestar de sus mascotas.
En una sociedad donde el estrés, la soledad y la ansiedad son cada vez más comunes, los perros ocupan un lugar emocional clave en la vida de sus cuidadores.
Millennials y Gen Z: más apegados a sus perros que a su familia
Entre los hallazgos más impactantes, destaca que un 60 % de los millennials (nacidos entre 1981 y 1996) considera a su perro mejor compañero que su mejor amigo, y más de la mitad prefiere a su mascota antes que a sus propios padres o hermanos.
Incluso, uno de cada siete dijo que dejaría o terminaría a su pareja si eso significara alargar la vida de su perro.
En el caso específico de los millennials, ese porcentaje sube al 16 %.
La Generación Z, por su parte, mostró mayor disposición a invertir grandes cantidades en la alimentación y salud de sus mascotas.
El amor a la mascota es mayor que el amor a la pareja.
La conexión emocional impacta hasta en decisiones de vida
Este fuerte vínculo también se refleja en sacrificios personales:
41 % dejaría el café si eso extendiera tres años la vida de su perro.
50 % considera clonar a su mascota si pudiera.
10 % pagaría cualquier precio por mantenerlo vivo y sano.
El impacto de esta relación no es solo emocional. El 73 % de los veterinarios encuestados confirma que el vínculo afectivo entre dueño y perro mejora la salud del animal, y el 96 % señala que una buena alimentación puede prolongar su vida.
Más que mascotas: compañeros de vida
Ver televisión juntos, pasear, dormir en la misma cama o celebrarles cumpleaños se ha vuelto parte de la nueva normalidad entre humanos y perros.
Para muchos, los perros no solo son compañía, son refugio emocional, fuente de felicidad y familia elegida.
Con este estudio, queda claro que el amor por los perros no es una moda pasajera: es un cambio generacional profundo que está transformando la forma en la que construimos relaciones, rutinas… y decisiones de vida.




