En medio de protestas sociales, tensiones políticas y un clima de inseguridad creciente, México podría perder la sede del partido inaugural de la Copa Mundial 2026, programado para el 11 de junio en el Estadio Azteca.
Aunque aún no hay confirmación oficial, la posibilidad crece tras una serie de factores que han encendido las alertas en la FIFA.
Según reveló la revista mexicana Proceso, tanto Canadá como Estados Unidos estarían presionando para que la inauguración del torneo se realice en su territorio, aprovechando el complejo panorama que enfrenta la Ciudad de México.
En las últimas semanl mexicana ha sido escenario de marchas contra la gentrificación, disturbios en zonas como la Roma y la Condesa, y hechos violentos cerca de rutas clave como Calzada de Tlalpan, que conecta con el remodelado Estadio Azteca.
A esto se suma el asesinato de dos colaboradores de Clara Brugada, jefa de Gobierno electa de la CDMX, un hecho que ha generado preocupación en la cúpula de la FIFA y los organizadores del evento deportivo más importante del mundo.
Mientras en México el silencio oficial prevalece, en el exterior las gestiones avanzan con sigilo.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, habría aprovechado el momento para ofrecer su país como sede del primer partido, alegando “condiciones más seguras y estables”.
Por su parte, medios internacionales han señalado la cercanía del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con Donald Trump, quien ha sido visto recibiendo al dirigente en repetidas ocasiones en la Torre Trump de Nueva York.
Incluso, Infantino le entregó el trofeo del Mundial de Clubes al Chelsea acompañado del presidente Trump.
La relación entre Trump e Infantino ha despertado sospechas de favoritismo hacia Estados Unidos y Canadá, mientras México parece perder peso en la mesa de decisiones.
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Oficialmente, el Estadio Azteca, que ahora pasará a llamarse Estadio Ciudad de México, aún se encuentra en proceso de remodelación. Grupo Ollamani prometió entregarlo en marzo de 2026, pero los retrasos ya generan dudas.
A pesar de que el calendario de FIFA aún lo señala como sede inaugural, las condiciones sociales, logísticas y de seguridad podrían inclinar la balanza en favor de otra nación.





